Un nuevo comienzo…

Vivo en Nepal. Y hoy siento que mi manera de vivir es diferente…
Desde hace tiempo siento una gran pasión por vivir nuevas experiencias, por dejarme llevar, por confiar más en la vida y por sentirla cada vez más intensamente.
No siempre fué así.
Durante una larga etapa de mi vida estuve metida en una espiral que en aquel momento no era capaz de ver.
Vivía rodeada de estrés, de una responsabilidad excesiva por mi propio negocio y de esa sensación constante de que todo tenía que hacerse mejor.
Una exigencia que, sin darme cuenta, me alejaba de algo esencial: vivir.
En 2007 la vida me dio un aviso que necesitaba. Un diagnóstico de cáncer me puso frente a un desafío que marcó un antes y un después en mi vida, algo que lo cambió todo.
Siendo honesta, no fue un cambio inmediato, sino el inicio de un proceso que me obligó a detenerme, replantearlo todo y empezar a mirar la vida desde otro lugar.
Ese proceso fué el que, poco a poco, me trajo hasta aquí.
Y aun hoy sigue formando parte de mí. Me recuerda que la vida puede cambiar en cualquier momento.
Y eso me permite no mirar demasiado lejos en el tiempo y valorar mucho más lo que tengo delante.
Y por ello, le doy las gracias.
En 2012 viajé por primera vez a Ladakh, una región del Himalaya indio conocida como el «Pequeño Tíbet».
No sabía entonces que aquel viaje marcaría el comienzo de una nueva etapa en mi vida.
Ladakh es un lugar muy especial para mí, porque me enseñó a estar en silencio y sobre todo me hizo comprender que este silencio, ha estado siempre en mi interior, incluso en las situaciones más desafiantes de la vida.
Los momentos vividos allí, me siguen recordando lo mismo.
Y aunque a veces entro en pequeñas espirales, me desconecto de mí misma y me pierdo en lo de fuera, ahora me doy cuenta antes, me paro, y regreso a esa calma que siempre está ahí.
Y fué en medio de ese proceso cuando todo dió un paso más.
Fueron cuatro años moviéndome entre España y Ladakh. Y casi sin darme cuenta, la vida me trajo a Nepal, la tierra de las montañas, donde vivo desde 2015.
Todos los que me conocéis y habéis estado cerca de mí durante estos años sabéis el amor que siento por las montañas.
Y muy especialmente, por la sencillez con la que viven sus gentes.
Vivir todas estas experiencias y compartir tantos momentos de mi vida en estos lugares me ha hecho comprender donde está la auténtica belleza de la vida: en las cosas más sencillas.
Y aunque durante mucho tiempo compartí todo esto con mi familia y mis amigos más cercanos, llegó un momento en el que sentí que también quería compartirlo con otras personas.
Y así nació «Viajar a mi Lado».
Tengo mucha ilusión por volver a estos lugares tan especiales con vosotros.
Que podáis conocer y sentir estas tierras como yo las he sentido y las sigo sintiendo.
Profundizando en su interior, paso a paso.
Adentrándonos en sus montañas, en sus pueblos, en sus gentes.
Conectando con lo más profundo de cada lugar.
Viajar a mi Lado ha sido mi última creación, pero antes de llegar a él, ya existían otros caminos importantes en mi vida.
Lo que un día nació como pasión por la nutrición a través de mi blog Love Your Nutrition; continuó después en Nepal con el Bocaíto Español, el pequeño rincón que he construido aquí; y más tarde tomó una nueva forma en los viajes que hoy acompaño con tanta ilusión en Viajar a mi Lado.
Durante un tiempo, no veía la unión entre todas esas partes de mi vida.
Hoy siento que nada estaba separado, solo necesitaba tiempo para que todas esas piezas empezaran a encajar… y acabaran formando una misma historia.
Y quizás eso es lo más bonito de todo:
comprender que incluso los momentos más difíciles acaban llevándonos a lugares que jamás habríamos imaginado…
y que a veces, aquello que parecía rompernos, también venía a guiarnos.
–Pilar
