El alma de Viajar a mi Lado

Viajar a mi Lado nace de una forma de observar la vida diferente.
Es caminar desde la espontaneidad y la curiosidad de quien observa el mundo como si fuera la primera vez.

Es descubrir, sentir y dejarse sorprender.

Es compartir lugares y experiencias que te mueven por dentro. Rincones donde el silencio habla, la naturaleza inspira y uno vuelve a conectar consigo mismo.
Viajar a mi lado es compartir lo que, durante años, ha cambiado mi manera de sentir y de entender la vida.

Hay dos tierras que me inspiran y que marcaron profundamente mi vida:
Ladakh y Nepal.

Siento que Ladakh – como yo la llamo, «la tierra de las emociones»- me enseñó a parar. Me mostró la belleza del silencio y me hizo comprender que ese silencio no depende del lugar ni del momento, sino que siempre ha estado dentro de mí, incluso en los momentos mas caóticos y ruidosos de mi vida.

Y Nepal, es el lugar que me ha acogido durante los últimos diez años.
Es la tierra que me ha mostrado rincones de increíble belleza, recordándome la pasión que siento por la naturaleza y sus majestuosas montañas.
Esta hermosa tierra me ha enseñado la sencillez de la vida a través de la humildad de las gentes que viven en pequeños pueblos de montaña, lejos del turismo y del ruido de las grandes ciudades.
Una auténtica aventura de la que he aprendido y sigo aprendiendo cada día.

De la unión de todo eso, y de mi ilusión por compartirlo con otras personas, nació Viajar a mi Lado.

No se trata solo de viajar.
Se trata de vivir experiencias que mueven algo por dentro, que tocan el alma.

Gracias, Ladakh.
Gracias, Nepal.

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